jueves, 8 de septiembre de 2016

CARTAGENA DE INDIAS(1)


CARTAGENA, EL MEJOR FINAL POSIBLE.



Una persona mucho más "viajada" que yo, me lo dijo antes de mi viaje a Colombia. " ¿Vas a ir a Cartagena de Indias? Es de las pocas ciudades del mundo a la que me gustaría volver".
Mitad por azar, mitad por motivos de organización del viaje, Cartagena, es la última parada de nuestro recorrido por Colombia. Se convirtió en el mejor final posible de un viaje mágico.
Es color, luz.




Cartagena es historia. De conquista, de comercio, de riquezas, de piratas, de estrategias militares, de Inquisición, de esclavitud, de independencia. Una de esas pocas ciudades que lo tiene todo y por tanto, su visita es imprescindible. Su permanencia en ella al menos una semana se hace recomendable. No debería bastarnos con verla, sería conveniente impregnarnos de ella.







Hay barrios en el mundo que es absurdo describir porque hay que verlos y vivirlos. Probablemente el centro histórico, intramuros, de Cartagena, sea una de ellos.
Hay que recorrerlo. Por la tarde y por la noche, un día a una hora y al siguiente a otra, y así sucesivamente, cada jornada en un momento distinto del día.













¿Hace calor? Realiza el recorrido sobre la muralla, notarás el alivio de la brisa marina y además de ver el casco histórico desde una perspectiva distinta, comprobarás que Cartagena es mucho más de lo que creías.







Su poderío turístico e industrial comforman la Cartagena actual, como el comercio,  la esclavitud o la inquisición son parte importante de su historia y la de todo el continente. Una historia que puedes descubrir dentro y fuera de su recinto amurallado.
Por hoy, ya está bien.... Iremos conociendo más de esta ciudad en próximas entradas.







martes, 6 de septiembre de 2016

SANTA MARTA

LA CIUDAD QUE QUIERE CAMBIAR.



Salir de la tranquilidad de Barichara y entrar en Santa Marta, es como darse de bruces con otro país. Es uno de los encantos de Colombia. Variedad de paisajes, de clima, de gente.
Son unos 600 kilómetros que  viajando por la noche, suponen unas 10 horas en autobús.
Del interior montañoso al Caribe. Otro paisaje, otra "raza".
En Santa Marta, salvo los días de tormenta en que alivian las gotas de lluvia o cuando corre la brisa del mar, no pararás de sudar a no ser que la potencia del aire acondicionado sea tanta que corra riesgo tu salud. Ruidosa, la música sale a un volumen desmesurado de cada discoteca, bar, restaurante, tienda de ropa o puesto de venta ambulante con la misma reiteración que el bocinazo de los coches.






En el bello Parque de los novios parece haber casi tantos turistas por metro cuadrado como en Benidorm. Es la primera impresión del día que llegamos, es sábado.

Tras volver de La ciudad perdida, con la necesidad de reponer fuerzas, se imponen dos días de relax. Entonces, descubres una Santa Marta más tranquila, los visitantes la utilizan como base para sus excursiones al parque Tayrona, Palomino, Minca, la propia Ciudad Perdida...
Santa Marta posee condiciones para ser más que localidad de paso. Fue un importante puerto comercial, tiene varias de las construcciones más antiguas del continente como la Catedral o la casa donde pasó sus últimos días, Simón Bolivar, idolatrado por su importancia política y por sus capacidades amatorias, " tuvo más de 40  amantes" afirma  con una mueca de orgullo uno de los trabajadores del Museo del Oro de Santa Marta.
Además, cuenta con playa en el centro y una oferta gastronómica aceptable y hotelera diversa.
Profundizando en su historia parece que siempre pudo ser la gran ciudad que nunca llegó a ser.




"Santa Marta está cambiando", rezan carteles por las zonas más céntricas y peatonalizadas de la ciudad. Un esfuerzo de las autoridades municipales de modificar la idea de la ciudad como lugar sin más atractivo que ser base de excursiones a su entorno privilegiado y lugar donde "rumbear" porque son muchas las discotecas y pubs en los que tomar una copa, eso sí, con la música en la mayoría de ellos a un volumen excesivo.
Santa Marta tiene potencial para convertirse en algo más que base de excursiones a otros destinos.




lunes, 5 de septiembre de 2016

LOS KOGUIS Y LOS TAYRONA.


LOS MISTERIOSOS TAYRONA



Uno de los atractivos del trekking a Ciudad Perdida es conocer a los koguis. Junto con otras tribus como los wiwas pueblan la sierra nevada de Santa Marta, por cuyos montes transcurre el recorrido.
Consideran que la sociedad actual está acabando con la Madre Tierra a la que adoran como un dios ( Jaba). Creen en una conexión mística entre los picos más altos del planeta, los montes  nevados son el centro del mundo, incluidos los de la sierra que habitan.
" Los hermanos menores", o sea nosotros, extraemos las riquezas de nuestro planeta y no se las devolvemos por eso está enfermo y afirman que ya no tiene cura. A la especie humana le quedan 100 años de existencia pronostica el chaman o mamo Romualdo.


En realidad, no hay pruebas definitivas de que los koguis sean descendientes de los Tayrona, constructores de Teyuna ( la ciudad perdida) y que sorprendieron a los conquistadores por su organización social y técnicas de construcción. Con la llegada de los españoles y de los esclavos procedentes de África, además de las batallas por el control del territorio, aparecieron también diversas enfermedades. Los tayrona empezaron  a creer, dado el gran número de muertes que se producían por dolencias para ellos desconocidas que la Ciudad Perdida estaba maldita y la abandonaron. Diversas teorías apuntan a su misteriosa desaparición.
Los koguis, con una lengua muy similar, serían parientes de los muiscas que habitaban el centro del país y que creían que el origen de la vida estaba en el lago Iguaque ( ver entrada, el viejo Willi).
Los actuales koguis viven en pequeños poblados.




El hombre ocupa una vivienda, la mujer y los niños, otra. Viven sin luz eléctrica. El hombre en una cabaña dedicado a la meditación con su " poporo" ( en una calabaza polvo de conchas marinas que recogen en un palo y mezclan en su boca con hojas de coca). La mujer en otra cabaña al cuidado del hogar y de los niños. Ellas siempre descalzas para estar en contacto con la tierra, símbolo de fertilidad.
El guía espiritual, pero también político, hechicero y líder social que decide incluso los estudios de un pequeño porcentaje de los niños es el mamo.
Agricultores y ganaderos, hoy comparten con los campesinos que viven en los primeros kilómetros del recorrido por la sierra nevada de Santa Marta, parte de los beneficios que dejan los turistas.

TEYUNA. CIUDAD PERDIDA

LA CIUDAD PERDIDA. 4 DÍAS DE CAMINATA.

Y por fin llegamos.








Humedad y cansancio. Sudor y barro. Subidas y mosquitos. Bajadas y suciedad. Jungla. Belleza. Campesinos. Tribus indígenas. Agua no potable. Ríos exquisitos. Piscinas naturales donde disfrutar al final de cada etapa. Convivencia inolvidable.
Así es el trekking que organizan distintas agencias a Teyuna, la ciudad perdida.
He visto llegar a gente, tras los 4 días de marcha, llorando. A otros sin lágrimas en los ojos pero con expresión de sufrimiento. En ningún momento informan de la dureza del recorrido y menos aún del estado de los campamentos, construidos a modos de barracones militares en malos destinos. Sucios, húmedos. Instalaciones desbordadas con 4 duchas y 4 baños para entre 80 y 100 personas. Se les ha ido de las manos a los gestores de esta ruta. Dinero llama a dinero. Un recorrido, ahora masificado, me recordaba por momentos al Camino de Santiago en año Xacobeo, no cuenta a diferencia de éste con los servicios mínimos exigibles.



El recorrido es exigente por el trazado, no son muchos kilómetros pero sí continuas subidas y bajadas, pero sobre todo por el calor y la humedad. Es más que probable que llueva, especialmente en la estación húmeda. El barro complicará el camino, en algunos tramos pisarás literalmente arcilla en la que se hunden tus pies.  Tu ropa no se secará. No, tampoco por la noche. No, tampoco aunque deje de llover. Estamos en la jungla.
Quizá estoy siendo demasiado duro, pero conviene advertir, antes que lamentar.




¿Te ves capaz de superar la dureza del recorrido, pero sobre todo, la incomodidad del alojamiento? ¿Las picaduras de los mosquitos y, especialmente, las duchas y los baños sucios y escasos? ¿El  calor y la humedad de la jungla?
Si la respuesta es sí:
Conocerás  paisajes espectaculares durante el recorrido. La convivencia con el grupo puede ser muy interesante. Si te gusta el senderismo, en muchos momentos te sentirás en tu salsa. Pocas veces habrás disfrutado tanto de una piña o de una sandía, como al degustarla en las pequeñas paradas a mitad de cada etapa.









Verás a los koguis, supuestos descendientes de los Tayrona, tribu que según la leyenda llegó  de Asia, cruzando el estrecho de Bering. Construyeron la Ciudad Perdida entre el 500 y el 1000 d.c.. y la abandonaron con la llegada de los españoles.

Los fans de las culturas indígenas podrán disfrutar de las respuestas del chamán o "mamo" Romualdo ( el ser humano desaparecerá dentro de 100 años) o con las explicaciones de Fermín, un kogui que suele acercarse a un campamento para contar a los foráneos ( hermanos menores) su filosofía de vida.
Los paisajes son espectaculares. El recorrido, empinadas cuestas, un carrusel de subidas y bajadas, pedregosas a veces, embarradas otras. 6 horas diarias de camino, es la media.