Y por fin llegamos.
Humedad y cansancio. Sudor y barro. Subidas y mosquitos. Bajadas y suciedad. Jungla. Belleza. Campesinos. Tribus indígenas. Agua no potable. Ríos exquisitos. Piscinas naturales donde disfrutar al final de cada etapa. Convivencia inolvidable.
Así es el trekking que organizan distintas agencias a Teyuna, la ciudad perdida.
He visto llegar a gente, tras los 4 días de marcha, llorando. A otros sin lágrimas en los ojos pero con expresión de sufrimiento. En ningún momento informan de la dureza del recorrido y menos aún del estado de los campamentos, construidos a modos de barracones militares en malos destinos. Sucios, húmedos. Instalaciones desbordadas con 4 duchas y 4 baños para entre 80 y 100 personas. Se les ha ido de las manos a los gestores de esta ruta. Dinero llama a dinero. Un recorrido, ahora masificado, me recordaba por momentos al Camino de Santiago en año Xacobeo, no cuenta a diferencia de éste con los servicios mínimos exigibles.
El recorrido es exigente por el trazado, no son muchos kilómetros pero sí continuas subidas y bajadas, pero sobre todo por el calor y la humedad. Es más que probable que llueva, especialmente en la estación húmeda. El barro complicará el camino, en algunos tramos pisarás literalmente arcilla en la que se hunden tus pies. Tu ropa no se secará. No, tampoco por la noche. No, tampoco aunque deje de llover. Estamos en la jungla.
Quizá estoy siendo demasiado duro, pero conviene advertir, antes que lamentar.
¿Te ves capaz de superar la dureza del recorrido, pero sobre todo, la incomodidad del alojamiento? ¿Las picaduras de los mosquitos y, especialmente, las duchas y los baños sucios y escasos? ¿El calor y la humedad de la jungla?
Si la respuesta es sí:
Conocerás paisajes espectaculares durante el recorrido. La convivencia con el grupo puede ser muy interesante. Si te gusta el senderismo, en muchos momentos te sentirás en tu salsa. Pocas veces habrás disfrutado tanto de una piña o de una sandía, como al degustarla en las pequeñas paradas a mitad de cada etapa.
Verás a los koguis, supuestos descendientes de los Tayrona, tribu que según la leyenda llegó de Asia, cruzando el estrecho de Bering. Construyeron la Ciudad Perdida entre el 500 y el 1000 d.c.. y la abandonaron con la llegada de los españoles.
Los fans de las culturas indígenas podrán disfrutar de las respuestas del chamán o "mamo" Romualdo ( el ser humano desaparecerá dentro de 100 años) o con las explicaciones de Fermín, un kogui que suele acercarse a un campamento para contar a los foráneos ( hermanos menores) su filosofía de vida.
Los paisajes son espectaculares. El recorrido, empinadas cuestas, un carrusel de subidas y bajadas, pedregosas a veces, embarradas otras. 6 horas diarias de camino, es la media.
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